La potencia contratada es uno de los cargos más invisibles de tu factura de luz y, al mismo tiempo, uno de los más fáciles de optimizar. Muchos hogares tienen contratada más potencia de la que realmente necesitan y pagan un fijo mensual de más sin saberlo.
De todas las revisiones de factura que hacemos en RC Energía, el ajuste de potencia es el que más sorprende a la gente. No porque el ahorro sea enorme, sino porque nadie había pensado en ello y resulta que llevan años pagando un cargo fijo mensual que no tenían por qué pagar.
La pregunta que me hacen siempre es la misma: ¿y si bajo la potencia y me salta el ICP? Abajo explico cuándo pasa eso y cuándo no. Pero primero, lo básico.
La potencia contratada es la cantidad máxima de electricidad que puedes usar al mismo tiempo en tu hogar, medida en kilovatios (kW). Es como el caudal máximo de agua que puede pasar por una tubería.
Lo importante es que la potencia tiene un coste fijo que pagas cada mes independientemente de si consumes mucho o poco. Aparece en tu factura como «término de potencia» y se calcula multiplicando los kW contratados por un precio diario establecido por el regulador.
Si tienes 5,75 kW contratados pero en realidad nunca usas más de 3,5 kW al mismo tiempo, estás pagando por 2,25 kW que no aprovechas. Todos los meses.
En el mercado libre el precio del término de potencia varía según la comercializadora y la tarifa. En términos orientativos, cada kW contratado te cuesta entre 3,5 y 5 euros al mes, es decir, entre 42 y 60 euros al año.
Traducido a ejemplos concretos:
Si tienes 6,9 kW y solo necesitas 4,6 kW, estás pagando por 2,3 kW de más. Eso son entre 8 y 11 euros al mes, o lo que es lo mismo, entre 96 y 132 euros al año tirados a la basura.
Si tienes 4,6 kW y podrías funcionar con 3,3 kW, el ahorro sería de entre 4 y 6 euros al mes, unos 50 a 70 euros al año. No es una fortuna, pero es dinero que se va sin que lo notes y sin que obtengas nada a cambio.
Hay una señal muy clara: si nunca te ha saltado el ICP (el diferencial que corta la luz cuando hay un pico de consumo), es muy probable que tengas margen para bajar la potencia.
También puedes mirar tu factura y buscar si aparece algún cargo por «exceso de potencia». Si ese concepto existe y tiene importe, significa que has superado tu límite contratado en algún momento — en ese caso, bajar la potencia puede ser contraproducente.
Una forma más precisa es revisar los datos de consumo horario de tu contador inteligente. En la web de tu distribuidora (Endesa Red, Iberdrola Red, según tu zona) puedes ver el consumo máximo que has tenido en los últimos meses. Si tu pico máximo real es de 3,2 kW y tienes contratados 5,75 kW, tienes margen de sobra.
Las potencias disponibles para contratos domésticos en tarifa 2.0TD son:
2,3 kW — Solo para estudios o viviendas muy pequeñas sin aire acondicionado ni lavadora de uso simultáneo con otros aparatos.
3,3 kW — Válida para pisos pequeños o medianos donde no se usa el aire acondicionado o calefacción eléctrica a la vez que otros electrodomésticos de potencia.
4,6 kW — La más habitual en hogares estándar. Permite usar lavadora, lavavajillas, microondas y televisión al mismo tiempo sin problemas.
5,75 kW — Recomendable si tienes aire acondicionado o calefacción eléctrica y la usas mientras cocinas o tienes la lavadora puesta.
6,9 kW o más — Para hogares grandes con varios equipos de alto consumo funcionando a la vez, o si tienes cargador de coche eléctrico.
El error más frecuente que veo: familias que subieron la potencia hace años cuando pusieron el aire acondicionado y nunca la volvieron a revisar, aunque ahora tienen un aparato mucho más eficiente.
Bajar la potencia no siempre es la decisión correcta. Hay casos donde es mejor no tocarlo:
Si el ICP te salta con frecuencia. Significa que ya estás en el límite o por encima. Bajar la potencia haría que saltara aún más.
Si tienes o planeas poner un cargador de coche eléctrico.Los cargadores de 7 kW necesitan una potencia contratada suficiente para funcionar correctamente. Bajarla puede impedirte cargar el coche por la noche.
Si tienes calefacción eléctrica o bomba de calor. Estos equipos consumen mucha potencia y es fácil llegar al límite si se usan junto con otros electrodomésticos.
Si la diferencia es de solo 1,15 kW. El escalón mínimo entre potencias es pequeño y el ahorro puede no compensar la gestión del trámite.
El cambio de potencia no se gestiona con tu comercializadora — se gestiona con tu distribuidora. En Almería capital y gran parte de la provincia, la distribuidora es Endesa Red. En otras zonas puede ser Iberdrola o E-Distribución.
El proceso habitual es:
1. Solicitar el cambio a la distribuidora (por web, teléfono o presencialmente).
2. La distribuidora envía un técnico a verificar que la instalación puede soportar la nueva potencia — en la mayoría de los casos es un trámite sin visita física.
3. El cambio se formaliza y aparece reflejado en tu próxima factura.
El coste del trámite es pequeño — generalmente entre 8 y 18 euros dependiendo de la distribuidora — y se amortiza en el primer mes de ahorro. Si quieres ver el proceso completo con ejemplos de ahorro reales, consulta nuestra guía sobre cómo bajar la potencia contratada.
Puedes intentarlo, pero requiere acceder al portal de tu distribuidora, exportar los datos de consumo horario, identificar el pico máximo real y cruzarlo con las potencias disponibles. Es factible pero lleva tiempo.
En RC Energía hacemos ese análisis de forma gratuita como parte de la revisión completa de tu factura. Miramos la potencia contratada, el consumo real de los últimos meses, la tarifa que tienes y las alternativas del mercado. Si hay ahorro posible bajando la potencia, te lo decimos con números exactos. Si no lo hay, te lo decimos igualmente.
Solo necesitamos tu última factura de luz. Con eso ya tenemos suficiente para empezar el análisis.
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